Importancia e historia de los Aretes o Topos

Historia de los Aretes o Topos

Importancia e historia de los Aretes o Topos

06.15.18

Los aretes, pendientes, candongas, topos y otros accesorios diseñados para mejorar el look de las orejas, son, hoy en día, artículos que no pueden faltarle a una gran cantidad de mujeres. Ellas pueden olvidar su maquillaje o bolso, pero no sus aretes, puesto que son fundamentales a la hora de realzar su estilo y personalidad. Los hay en muchos tamaños, diseños, formas y materiales; hay Topos artesanales, industriales, metálicos, elaborados con cristales, plásticos, papel, fique, elementos biodegradables aislados, cuerdas, o hasta piedras de nacimiento. Es que, de hecho, se pueden elaborar con casi cualquier material en la naturaleza.

Aunque sea más común ver Topos y aretes artesanales o de cualquier otra clase adornando los oídos de una mujer, no es raro verlos hoy en día en un hombre. Es más, a ciertas edades, es una muestra de irreverencia, valentía y rebeldía. Sin embargo, en la antigüedad el significado era diferente. De hecho, el arete más antiguo encontrado hasta hoy pertenecía a un hombre; al rey sumerio de Ur, en la región de los Caldeos (hoy Irak). Este, representaba poder otorgado de parte del mismísimo Dios.

Durante la era grecorromana, el oro seguía siendo el material por excelencia porque tenía una relación con el Sol. Sin embargo, en Taranto (Grecia), surgió una alternativa para los habitantes menos acaudalados, la cual fue bautizada como bijoux y empleaba terracota dorada, que daba un aspecto similar al del oro. Los Topos y aretes artesanales dejaron de ser apartados para las élites y la honra de lo sagrado o lo eterno. Más bien, empezaron a tener funciones decorativas; por esto, los pendientes más populares tenían forma de deidades (Nike y Eros), de animales (en caso de los aretes colgantes), de figuras de cabezas de animales (en caso de los aretes redondos) y de flores. De todos modos, los ciudadanos les daban significados especiales.

En Medio Oriente, por otro lado, los diseños de aretes relacionados con la Luna son los más populares. La razón es que ellos creen que sus portadores, así como el satélite natural en cuestión, pueden pasar por ciclos de renovación. Luego llegó la Edad Media, con la idea de que la austeridad era una manera de acercarse más a Dios, así que los ornamentos fueron dejados solo en manos del clero y los nobles, para volver a ser símbolos de un poder imposible de alcanzar, esta vez por acaudalamiento y títulos referentes a la familia a la cual se pertenecía.

Sin embargo, luego llegó el renacimiento y los oídos de cientos de mujeres volvieron a brillar de la mano de miles de perlas barrocas, las cuales eran irregulares y grandes, por lo que nunca pasaban desapercibidas, así como los atuendos que estas damas solían llevar. Casi todas las personas que usaban aretes o topos artesanales eran mujeres, con una notable excepción: Luis XIV, también llamado el rey Sol.

Por esta época se empezó a hablar de las cualidades terapéuticas de cristales y piedras, en todas las esferas sociales, aunque predominantemente en el bajo mundo, como parte de lo que los ricos llamaban supercherías. Se les atribuía que curaban enfermedades cardíacas, aliviaban el dolor y devolvían la alegría. Mujeres de toda clase empezaron a buscarlas, pero cuando las de la alta sociedad vieron esto, decidieron incluirlas en sus Topos y aretes artesanales, haciéndolas inaccesibles para las demás y haciéndolas sinónimas de lujo y ostentosidad. Por eso usaban piedras más grandes y preciosas, entre las cuales el diamante sobresalía. Dados estos avances, había que hacer algo por la forma del arete, así que en 1700 estos empezaron a tener una forma intrincada, como escamada, la cual hoy conocemos como pendiente girandole.

Sin embargo, aunque en la alta sociedad los pendientes cristalinos eran símbolos de poder y vanidad, en las clases bajas aún eran considerados mágicos, invaluables, espirituales y simbólicos. Los años han pasado y aún hoy hay personas con ambos pensamientos. Están quienes portan aretes para demostrar poder, en especial adquisitivo, como también quienes usan humildes pendientes o topos artesanales, con gran valor místico, sentimental o emocional, como en esas épocas.

En Lilú encontramos el equilibrio que fue imposible lograr en la Alta Sociedad de 1700. Unimos el misticismo espiritual de las energías curativas, con el poder, la elegancia y el confort del diseño exclusivo, para lograr piezas de joyería únicas. Encontrarás todo tipo de Aretes y topos dotados, a pesar de sus materiales, de una esencia especial, la cual entra en contacto con el ser interior de quien los adquiere. No esperes más y conoce nuestros diseños; te aseguramos que te vas a sorprender.

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